A comienzos del siglo XX se conocía la realidad falsa a través de obras realistas, sin embargo, en el teatro Europeo venía surgiendo un nuevo estilo que se oponía completamente a esta corriente.
En este teatro convencional los expectadores aceptaban la realidad ficticia del escenario sintiéndose identificados, entendían los diálogos claramente y los problemas presentados eran temas parecidos a la vida cotidiana. No había ningún tipo de ruptura entre la obra y los convencionalismos sociales.
es entonces que surgen idea propositivas a integrar un nuevo estilo de teatro, con características muy peculiares, una de ellas es: hacer ver al publico que la verdadera realidad no es mostrada en obras realistas, haciéndolos que estos se alejen de la realidad.
Es aquí donde los superrealistas franceses, Brecht y Pirandello, platean este movimiento llevándolo a escena.
El nuevo teatro deja fuera el diálogo convencional de las obras realistas, cambiándolo por la reflexión de temas importantes para el ser humano y su cotidianidad. Estos autores rechazaron el ambiente cotidiano de interiores burgueses de las obras realistas, utilizando escenarios insólitos para la época.
Las obras pierden su estructura básica de los tres actos y pasan a ser una sucesión de escenas o una pieza sin interrupciones. Esta propuesta surrealista lo único que buscaba era desorientar al espectador: mostrando un mundo onírico, escritura automática, ilogismo y así como no podía faltar el componente sorpresa. también se busca el despertar del inconsciente, al igual que imperaba la inacción para provocar una catarsis en el espectador, así como era muy importante que el amor apareciera como tema fundamental de argumento.

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