viernes, 14 de marzo de 2014

Teatro de Vanguardia

Estilo teatral que surge paralelamente a la anti-novela o nueva novela. Surge en Francia alrededor de 1964, se caracteriza por la negación de las formas establecidas y por la búsqueda de un nuevo y original lenguaje escénico. Procede de las tendencias innovadoras en el teatro desde inicios del siglo XX, uno de los primeros exponentes de este movimiento fue la obra Ubú  Rey de Alfred  Jarry (1896) así como la enorme influencia de Antonin Artaud (1896-1948) con su libro “El teatro y su doble”.

En la nueva novela, no se puede hablar de la escuela o de movimiento, sino más bien de analogía entre varios autores en orden a la problemática teatral, tanto en su aspecto técnico como de contenido. De esto se deriva que toda etiqueta sea demasiado estrecha para englobar escritores que proceden de distintos horizontes literarios, ideológicos y geográficos (los más importantes autores vanguardistas han nacido fuera de Francia, pero toda su producción se hace en francés y sobre todo pensando en París) y que únicamente tienen en común un determinado número de premisas.

Teatro de la Crueldad

El teatro de la crueldad nace de ideas concebidas por el poeta Antonin Artaud. El escritor en su obra   “El teatro y su doble” crea la esencia del ahora conocido el teatro de la crueldad, noción que ha influido en la historia del teatro mundial. Por la influencia de su obra y sus ideas dramáticas ha sido considerado como “el padre del teatro moderno”.



“El teatro de la crueldad ha sido creado por restablecer en el teatro una concepción de la vida apasionada y convulsiva, en este sentido de rigor violento y condensación extrema de elementos escénicos que debe entenderse la crueldad en la cual están basados. Esta crueldad, que será sangrienta en el momento necesario, pero no de manera sistemática, puede ser identificada con una especie de pureza moral severa que no teme pagar a la vida el precio que sea necesario”


Antonin Artaud
The Theatre of Cruelty, in The Theory of the Modern Stage.



Artaud pensaba que el teatro tenía que ocasionar un gran impacto en la audiencia, por lo que utilizaba una gran mezcla de luces, sonidos perturbantes y extrañas ejecuciones.

El novelista expreso en varias ocasiones su admiración por el teatro oriental, en específico, por el Balinés. Admiraba tanto el teatro oriental por sus características tan precisas, codificadas y sumamente ritualizado de la danza balinés, y para el esto promovía lo que él llamaba “Teatro de la Crueldad”. Antonin no se refería a una violenta determinación física para destrozar la falsa realidad. Artaud consideraba que el texto había sido un tirano del significado, y aboga en cambio por el teatro hecho de n lenguaje único, un punto medio entre los pensamientos y los gestos. El escritor describía lo espiritual en términos físicos, y creía que en toda expresión,  es una expresión física en el espacio.

sábado, 8 de marzo de 2014

Teatro de la Edad Contemporánea

A comienzos del siglo XX se conocía la realidad falsa a través de obras realistas, sin embargo, en el teatro Europeo venía surgiendo un nuevo estilo que se oponía completamente a esta corriente.
En este teatro convencional los expectadores aceptaban la realidad ficticia del escenario sintiéndose identificados, entendían los diálogos claramente y los problemas presentados eran temas parecidos a la vida cotidiana. No había ningún tipo de ruptura entre la obra y los convencionalismos sociales.
es entonces que surgen idea propositivas a integrar un nuevo estilo de teatro, con características muy peculiares, una de ellas es: hacer ver al publico que la verdadera realidad no es mostrada en obras realistas, haciéndolos que estos se alejen de la realidad.
Es aquí donde los superrealistas franceses, Brecht y Pirandello, platean este movimiento llevándolo a escena.
El nuevo teatro deja fuera el diálogo convencional de las obras realistas, cambiándolo por la reflexión de temas importantes para el ser humano y su cotidianidad. Estos autores rechazaron el ambiente cotidiano de interiores burgueses de las obras realistas, utilizando escenarios insólitos para la época.
Las obras pierden su estructura básica de los tres actos y pasan a ser una sucesión de escenas o una pieza sin interrupciones. Esta propuesta surrealista lo único que buscaba era desorientar al espectador: mostrando un mundo onírico, escritura automática, ilogismo y así como no podía faltar el componente sorpresa. también se busca el despertar del inconsciente, al igual que imperaba la inacción para provocar una catarsis en el espectador, así como era muy importante que el amor apareciera como tema fundamental de argumento.